¿Notaste que a través de los medios de comunicación nos invaden publicidades que nos señalan la importancia de adquirir ciertos productos? Y cuando adquirimos el producto que promete felicidad, solo es cuestión de que llegue el día siguiente para que nuevas publicidades nos remarquen que aun hay más por conseguir para ser completamente felices. El punto es que, en el mundo en el que vivimos nunca llegamos a estar completos, siempre nos falta algo, y el mundo no tiene ningún problema de recordarnos nuestras necesidades insatisfechas. Pero no solo en el mundo encontramos este tipo de trato, también lo podemos vivir en la religión. Como venimos leyendo en Gálatas, los judíos religiosos creían firmemente que solo a través del cumplimiento de la ley podemos obtener el perdón y la santidad. Un día podías estar contento de haber cumplido determinada norma pero solo era cuestión de que llegue un nuevo día para darte cuenta de cuantas cosas más faltan por cumplir, y en el caso de que no te dieras cuenta o lo olvidaras nunca faltaba alguien que te señale lo que faltaba. Decían: no es suficiente tener fe en Jesús, es necesario cumplir la ley. Por este motivo Pablo expresa "...nadie es justificado por las obras que demanda la ley..." Solo por la fe en Jesús seremos justificados. Pero no solo soy justificado sino que mi vida es completa en Cristo, y a pesar de lo que el mundo o la religión señale lo que me falta, esta verdad no cambia. "He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí."
Colosenses 3:1-4 En una sociedad tan consumista en la que vivimos, parece casi imposible dejar de pensar en lo que nos falta, o deseamos obtener. Todos los días nos enfrentamos a situaciones que nos llevan a pensar en función de necesidades, por ejemplo: que vamos a comer; como nos vamos a vestir; cuando podremos comprar el auto o la casa; o cuando nos aumentarán el sueldo; etc. ¿Cuánto tiempo ocupan estos tipos de pensamientos en mi mente? ¿dónde están enfocados mis pensamientos? Creo que es inevitable ver cómo mis fuerzas, y emociones se dirigen hacia donde está enfocado mis deseos. ¿Qué principio y consejo encontramos en los versículos que leímos? Primero que tenemos una vida nueva, y esta vida proviene de Cristo, si mi vida proviene de él ¿por qué no concentrar mi atención en él? Si Jesús me da vida, ¿acaso no sabrá lo que es importante para mi vida? ¡Claro que sí! ¿Qué puedes hace...
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