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El amor que restaura

1º Juan 2:7-11
Amaras a tu prójimo como a ti mismo
     Creo que todos, en alguna oportunidad, nos peleamos con una persona. Alguna diferencia con un compañero de estudio, un amigo del barrio, un familiar, etc. pudo haber provocado que se encienda nuestra ira y hayamos preferido alejarnos que perdonar. Claro que deberíamos diferenciar entre grandes o pequeñas peleas, pero ahora nos centraremos en aquellas que nos alejan, nos separan, nos hieren y que a pesar de saber que debemos perdonar y amar a nuestro prójimo nos resulta difícil hacerlo.

     Las relaciones humanas nunca fueron fáciles, desde la caída del hombre en pecado podemos relatar miles de historias de divisiones, heridas y hasta muerte como consecuencia de alguna discusión. En esta oportunidad, Juan escribe a una iglesia que no era una excepción, había discusiones y divisiones entre hermanos.

     Los creyentes de esta amada iglesias, al igual que nosotros, conocían muy bien un mandamiento antiguo que dice "...amarás a tu prójimo como a ti mismo." (Lv 19:18). ¡Pero que difícil es amar a quien te hiere! ¿crees que es posible?... La respuesta correcta es SI. Jesús lo demostró al morir en la cruz por todos, ya que fue nuestra maldad su camino a la cruz. En este sentido, Juan dice que un mandamiento nuevo escribe, recordando las palabras de Jesús "...así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los uno a los otros." (Jn 13:34) ¿entonces, es importante amar a mi prójimo? El apóstol explica la consecuencia de desobedecer este mandamiento, que es permanecer en la oscuridad, una oscuridad que no nos permite ver el camino de la vida cristiana (verso 11). Por lo tanto no podremos avanzar hacia el propósito de Dios para nuestra vida si aun guardamos odio hacia nuestro prójimo.

     ¿Tienes a alguna persona en mente que necesites perdonar? ¿que piensas hacer? Te animo a que ores pidiendo fuerzas y dirección al Señor. Dejemos de alimentar las heridas, el odio, el rencor, las diferencias, etc. nos enfoquemos en Jesús y su sacrificio por nosotros, pues así es como él nos perdonó, sin guardar rencor u odio, se enfocó en el amor que tiene por nosotros. Toma la iniciativa, esfuérzate, se valiente, perdona pues el Señor te perdonó primero y él está contigo.

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