Ir al contenido principal

Feliz cumple hijito!!!

     ¡Gracias Dios por el regalo de la vida! gracias Señor por nuestro hijo.
     Hijito, ¡llenas de alegría nuestra vida! Ya tienes 1 año y no sabes cuanto nos enseñas cada día. Te llevamos en nuestro corazón, TE AMAMOS.
     Marcos 10:13-16
     Con Marian estamos ayudando a Gaby a caminar, ella se pone en un extremo con él y yo en el otro, lo llamo y le muestro mis brazos abierto, Gaby toma coraje, fuerzas, y con una alegría inexplicable corre a mis brazos! El sabe que lo amo, que lo voy a abrazar y besar, no lo duda, cree en mi, confía en mi... Esta experiencia me recuerda lo que dijo Jesús "...el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él." Gaby confía en nosotros, cree en nosotros, sabe que lo amamos, no lo duda... ¡y se arroja a nuestros brazos! Ese es el corazón de un niño, es el corazón que nuestro Dios quiere encontrar en nosotros. Señor ayúdanos, queremos creerte, confiar en vos, amarte como nos enseña nuestro hijo.

Comentarios

También puedes leer

Jesús mi razón de vivir - Devocional cristiano

Colosenses 3:1-4      En una sociedad tan consumista en la que vivimos, parece casi imposible dejar de pensar en lo que nos falta, o deseamos obtener.  Todos los días nos enfrentamos a situaciones que nos llevan a pensar en función de necesidades, por ejemplo: que vamos a comer; como nos vamos a vestir; cuando podremos comprar el auto o la casa; o cuando nos aumentarán el sueldo; etc.  ¿Cuánto tiempo ocupan estos tipos de pensamientos en mi mente? ¿dónde están enfocados mis pensamientos? Creo que es inevitable ver cómo mis fuerzas, y emociones se dirigen hacia donde está enfocado mis deseos.      ¿Qué principio y consejo encontramos en los versículos que leímos? Primero que tenemos una vida nueva, y esta vida proviene de Cristo, si mi vida proviene de él ¿por qué no concentrar mi atención en él? Si Jesús me da vida, ¿acaso no sabrá lo que es importante para mi vida? ¡Claro que sí!      ¿Qué puedes hace...

El amor que restaura

1º Juan 2:7-11      Creo que todos, en alguna oportunidad, nos peleamos con una persona. Alguna diferencia con un compañero de estudio, un amigo del barrio, un familiar, etc. pudo haber provocado que se encienda nuestra ira y hayamos preferido alejarnos que perdonar. Claro que deberíamos diferenciar entre grandes o pequeñas peleas, pero ahora nos centraremos en aquellas que nos alejan, nos separan, nos hieren y que a pesar de saber que debemos perdonar y amar a nuestro prójimo nos resulta difícil hacerlo.      Las relaciones humanas nunca fueron fáciles, desde la caída del hombre en pecado podemos relatar miles de historias de divisiones, heridas y hasta muerte como consecuencia de alguna discusión. En esta oportunidad, Juan escribe a una iglesia que no era una excepción, había discusiones y divisiones entre hermanos.      Los creyentes de esta amada iglesias, al igual que nosotros, conocían muy bien un mandamiento antigu...

Versículo para memorizar