Ir al contenido principal

Jesús y el evangelio del Reino - Decocional diario

Marcos 1:14,15
Jesús inicia su ministerio
¡Llegó el día! Jesús comenzó a enseñar a la humanidad el camino a casa.
Imagínate por un momento que vivís en la selva, naciste allí creyendo que es tu verdadero hogar, de hecho te sentís a gusto. Todos te respetan, te admiran, y estás orgulloso de tu nombre, todos te conocen como "Tarzán". ¿Sabes una cosa? creo que tenemos algo en común con este personaje. Vivimos en este mundo, nos sentimos a gusto en este mundo, pero no pertenecemos a el.
    En los versículos que leímos vemos a Jesús iniciando su ministerio, predicando el evangelio del reino. Dios envió a su Hijo para darnos la maravillosa noticia de que nos espera en nuestro verdadero hogar, el celestial y nos encomendó la misión de enseñarles a todos como es nuestro verdadero hogar.

Comentarios

También puedes leer

Jesús mi razón de vivir - Devocional cristiano

Colosenses 3:1-4      En una sociedad tan consumista en la que vivimos, parece casi imposible dejar de pensar en lo que nos falta, o deseamos obtener.  Todos los días nos enfrentamos a situaciones que nos llevan a pensar en función de necesidades, por ejemplo: que vamos a comer; como nos vamos a vestir; cuando podremos comprar el auto o la casa; o cuando nos aumentarán el sueldo; etc.  ¿Cuánto tiempo ocupan estos tipos de pensamientos en mi mente? ¿dónde están enfocados mis pensamientos? Creo que es inevitable ver cómo mis fuerzas, y emociones se dirigen hacia donde está enfocado mis deseos.      ¿Qué principio y consejo encontramos en los versículos que leímos? Primero que tenemos una vida nueva, y esta vida proviene de Cristo, si mi vida proviene de él ¿por qué no concentrar mi atención en él? Si Jesús me da vida, ¿acaso no sabrá lo que es importante para mi vida? ¡Claro que sí!      ¿Qué puedes hace...

El amor que restaura

1º Juan 2:7-11      Creo que todos, en alguna oportunidad, nos peleamos con una persona. Alguna diferencia con un compañero de estudio, un amigo del barrio, un familiar, etc. pudo haber provocado que se encienda nuestra ira y hayamos preferido alejarnos que perdonar. Claro que deberíamos diferenciar entre grandes o pequeñas peleas, pero ahora nos centraremos en aquellas que nos alejan, nos separan, nos hieren y que a pesar de saber que debemos perdonar y amar a nuestro prójimo nos resulta difícil hacerlo.      Las relaciones humanas nunca fueron fáciles, desde la caída del hombre en pecado podemos relatar miles de historias de divisiones, heridas y hasta muerte como consecuencia de alguna discusión. En esta oportunidad, Juan escribe a una iglesia que no era una excepción, había discusiones y divisiones entre hermanos.      Los creyentes de esta amada iglesias, al igual que nosotros, conocían muy bien un mandamiento antigu...

Versículo para memorizar