Mateo 5:7 En el reino de los cielos los hijos de Dios tienen un corazón misericordioso. Recordemos que las bienaventuranzas describen el carácter del ciudadano del reino, y ya meditamos que el cristiano es pobre en espíritu y solo en Jesús encuentra satisfacción y plenitud, sin él nada somos. Caminando con Jesús somos desafiados a vivir en santidad, en humildad, alejados del pecado. Como hijos de Dios, ciudadanos de su Reino, tenemos el desafío diario de reflejar a Jesús en nuestras vidas y que nuestros familiares, amigos, vecinos compañeros de trabajo o de estudio puedan conocer ese poder transformador del Espíritu Santo en sus vidas, así como lo estamos experimentando nosotros.
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