Ir al contenido principal

Danos una señal (Marcos 8:11-13)


    Los Fariseos, aquellos que conocían y guardaban los mandamientos de Dios, no creían en Jesús. Constantemente buscaban el momento de ver a Jesús equivocarse, buscaban algún error o pecado para confirmar su teoría de que Jesús no era el Hijo de Dios. ¿Pero que más necesitaban para creer en el Señor? Los enfermos eran sanados, los hambrientos eran saciados, y a todos se les predicaba el mensaje del evangelio, las buenas nuevas de salvación. Pero a pesar de todo esto le pidieron a Jesús una señal para creer en él.
     A veces me veo reflejado en la actitud que tenían estos fariseos: cumplo con todas las actividades religiosas y a pesar de ver al Señor obrar a mí alrededor no creo en él. Puedo conocer mucho de Jesús, puedo cumplir fielmente con todas las actividades religiosas, pero aun así mi corazón puede estar lejos de él.
    En meditaciones anteriores reflexionamos en la manera que tenía Jesús de desafiar constantemente nuestra fe, de llevarla al límite y exigir más de ella.
     ¿Cómo está mi fe? ¿Soy de los que le pide señal al Señor para confirmar su palabra? 

Comentarios

  1. Este devocional corresponde al día Sábado, por problemas en mi conexión a Internet no pude publicar.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

También puedes leer

Jesús mi razón de vivir - Devocional cristiano

Colosenses 3:1-4      En una sociedad tan consumista en la que vivimos, parece casi imposible dejar de pensar en lo que nos falta, o deseamos obtener.  Todos los días nos enfrentamos a situaciones que nos llevan a pensar en función de necesidades, por ejemplo: que vamos a comer; como nos vamos a vestir; cuando podremos comprar el auto o la casa; o cuando nos aumentarán el sueldo; etc.  ¿Cuánto tiempo ocupan estos tipos de pensamientos en mi mente? ¿dónde están enfocados mis pensamientos? Creo que es inevitable ver cómo mis fuerzas, y emociones se dirigen hacia donde está enfocado mis deseos.      ¿Qué principio y consejo encontramos en los versículos que leímos? Primero que tenemos una vida nueva, y esta vida proviene de Cristo, si mi vida proviene de él ¿por qué no concentrar mi atención en él? Si Jesús me da vida, ¿acaso no sabrá lo que es importante para mi vida? ¡Claro que sí!      ¿Qué puedes hace...

El amor que restaura

1º Juan 2:7-11      Creo que todos, en alguna oportunidad, nos peleamos con una persona. Alguna diferencia con un compañero de estudio, un amigo del barrio, un familiar, etc. pudo haber provocado que se encienda nuestra ira y hayamos preferido alejarnos que perdonar. Claro que deberíamos diferenciar entre grandes o pequeñas peleas, pero ahora nos centraremos en aquellas que nos alejan, nos separan, nos hieren y que a pesar de saber que debemos perdonar y amar a nuestro prójimo nos resulta difícil hacerlo.      Las relaciones humanas nunca fueron fáciles, desde la caída del hombre en pecado podemos relatar miles de historias de divisiones, heridas y hasta muerte como consecuencia de alguna discusión. En esta oportunidad, Juan escribe a una iglesia que no era una excepción, había discusiones y divisiones entre hermanos.      Los creyentes de esta amada iglesias, al igual que nosotros, conocían muy bien un mandamiento antigu...

Versículo para memorizar