Por un momento nos pongamos en el lugar de Jacobo y Juan, ¿qué los habrá motivado a realizar semejante petición? Como comentamos anteriormente, en la mente de los discípulos aun existía la creencia de que el Mesías reinaría muy pronto en la tierra, les costaba entender y aceptar la idea de que Jesús debía sufrir, morir y resucitar. Estos hermanos habrán pensado que si Jesús será Rey ¿Quiénes se sentarán a su lado para gobernar? ¡nosotros somos los indicados!nosotros cumplimos con los requisitos. Lo interesante también es que los otros diez se enojaron con Jacobo y Juan, pero seguro no fue por el atrevimiento de estos hermanos sino por adelantarse a pedir a Jesús lo que ellos también deseaban, un puesto de autoridad, respeto, poder. Por este motivo el Señor les enseña como llegar a ser grande, sirviendo. El modelo a seguir no es el de los gobernantes de este mundo que se enseñorean de su pueblo. El modelo a seguir es el que nos dejo Jesús "porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos"
Filipenses 4:1-7 Llegamos al último capitulo, las últimas recomendaciones de Pablo y una revelación poderosa para el vivir cristiano. Nuevamente vemos como el Apostol los trata con mucho cariño, les dice "...hermanos míos, a quienes amo y extraño mucho..."(v 1) Él los tenía en un lugar muy especial en su corazón, y como un padre amoroso que se preocupa por sus hijos les aconseja. Les anima a mantenerse firmes, pues recordarlos así le llenaba de alegría el corazón. También podemos ver que, como en toda comunidad, no podía faltar las diferencias entre hermanos. La Iglesia de Filipos no podía ser la excepción. Notemos que dos personas muy amadas y activas en el ministerio estaban peleadas, Pablo les ruega que se pongan de acuerdo y que la comunidad las ayude a dejar las diferencias de lado y continuar en el servicio (V 2,3). Práctico y simple, no conocemos en detalles cual fue el conflicto entre estas hermanas, pero Pablo...

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