Por un momento nos pongamos en el lugar de Jacobo y Juan, ¿qué los habrá motivado a realizar semejante petición? Como comentamos anteriormente, en la mente de los discípulos aun existía la creencia de que el Mesías reinaría muy pronto en la tierra, les costaba entender y aceptar la idea de que Jesús debía sufrir, morir y resucitar. Estos hermanos habrán pensado que si Jesús será Rey ¿Quiénes se sentarán a su lado para gobernar? ¡nosotros somos los indicados!nosotros cumplimos con los requisitos. Lo interesante también es que los otros diez se enojaron con Jacobo y Juan, pero seguro no fue por el atrevimiento de estos hermanos sino por adelantarse a pedir a Jesús lo que ellos también deseaban, un puesto de autoridad, respeto, poder. Por este motivo el Señor les enseña como llegar a ser grande, sirviendo. El modelo a seguir no es el de los gobernantes de este mundo que se enseñorean de su pueblo. El modelo a seguir es el que nos dejo Jesús "porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos"
Mateo 5:1-3 Vimos ayer que el Señor Jesús una vez que escogió a sus discípulos comenzó una etapa de preparación, de entrenamiento, y el Sermón del Monte es uno de esos momentos especiales que vivieron sus discípulos, en el que el Señor abrió su corazón y les enseño los principios fundamentales de su Reino. Podríamos decir que en cierto sentido les estaba describiendo cómo es el carácter de un ciudadano de su Reino y cuales son las consecuencias de vivir así. En este sentido, nosotros al ser sus discípulos también necesitamos conocer el verdadero carácter de un ciudadano celestial, para así poder evaluarnos y caminar, de la mano de Dios, hacia la madurez de nuestro carácter.

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