Ir al contenido principal

Jesús y la fe de un niños (Marcos 10:13-16)

     Los niños creen, no dudan. ¡Cuántos niños no se entusiasman con los reyes magos, creyendo que llegan del oriente para dejarles un regalo! ¡Cuantos creen que cuando se les caen un diente un ratón o ada les dejará dinero por él en la almohada! Los niños confían. Cuando le digo a mi hijo que corra a mis brazos, él viene por que sabe que lo amo, no lo duda, no lo hace por interés esperando un regalo a cambio. 
     En la historia de hoy Jesús elogia la fe de los niños, y le enseña a sus seguidores lo verdaderamente importante en el reino, la fe. Es tan simple, tan profundo, y tan importante que el Señor se indigna cuando sus discípulos le restan importancia a los niños, porque la fe de ellos es digna de imitar. 
     ¿Puedes comparar la fe de un niño con la tuya? Tenemos mucho que aprender de ellos. 
Señor ayúdanos a creer en ti, como lo hace un niño

Comentarios

También puedes leer

Jesús mi razón de vivir - Devocional cristiano

Colosenses 3:1-4      En una sociedad tan consumista en la que vivimos, parece casi imposible dejar de pensar en lo que nos falta, o deseamos obtener.  Todos los días nos enfrentamos a situaciones que nos llevan a pensar en función de necesidades, por ejemplo: que vamos a comer; como nos vamos a vestir; cuando podremos comprar el auto o la casa; o cuando nos aumentarán el sueldo; etc.  ¿Cuánto tiempo ocupan estos tipos de pensamientos en mi mente? ¿dónde están enfocados mis pensamientos? Creo que es inevitable ver cómo mis fuerzas, y emociones se dirigen hacia donde está enfocado mis deseos.      ¿Qué principio y consejo encontramos en los versículos que leímos? Primero que tenemos una vida nueva, y esta vida proviene de Cristo, si mi vida proviene de él ¿por qué no concentrar mi atención en él? Si Jesús me da vida, ¿acaso no sabrá lo que es importante para mi vida? ¡Claro que sí!      ¿Qué puedes hace...

El amor que restaura

1º Juan 2:7-11      Creo que todos, en alguna oportunidad, nos peleamos con una persona. Alguna diferencia con un compañero de estudio, un amigo del barrio, un familiar, etc. pudo haber provocado que se encienda nuestra ira y hayamos preferido alejarnos que perdonar. Claro que deberíamos diferenciar entre grandes o pequeñas peleas, pero ahora nos centraremos en aquellas que nos alejan, nos separan, nos hieren y que a pesar de saber que debemos perdonar y amar a nuestro prójimo nos resulta difícil hacerlo.      Las relaciones humanas nunca fueron fáciles, desde la caída del hombre en pecado podemos relatar miles de historias de divisiones, heridas y hasta muerte como consecuencia de alguna discusión. En esta oportunidad, Juan escribe a una iglesia que no era una excepción, había discusiones y divisiones entre hermanos.      Los creyentes de esta amada iglesias, al igual que nosotros, conocían muy bien un mandamiento antigu...

Versículo para memorizar