Ir al contenido principal

La ayuda mutua - meditaciones cristianas

Gálatas 6:1-5
     Cierto día una entidad que sirve a personas con capacidades diferentes, organizo una caminata a una montaña y participaron personas en silla de ruedas y con otro tipo de discapacidad, los voluntarios de la entidad ayudaban a los que no podían hacerlo solos, empujando las sillas de ruedas y apoyando a los que tenían alguna dificultad. Todos lograron cumplir con el objetivo de escalar y disfrutar de una experiencia maravillosa al aire libre. 
     En la lectura de hoy Pablo nos anima a ayudar a los que lo necesitan, dice el verso 1 "...ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde..." si queremos ser espirituales pues debemos ayudar al que esta luchando con un pecado, pero con una actitud humilde y no de arrogancia, pues nosotros también somos humanos y podemos caer y necesitar de la ayuda de otros. Creo que todos tenemos a alguien que necesita nuestra ayuda, tal ves se encuentre luchando con un pecado o esté lejos de Dios, pues es nuestra oportunidad de quitar nuestra mirada de nosotros mismos y empezar a mirar la necesidad de los demás, sin olvidar que cada uno tiene una responsabilidad que cumplir y de la que no podemos echarle la culpa a nadie (verso 5), pero que con la ayuda mutua podremos cumplir todos juntos el objetivo de escalar la montaña de la vida cristiana sin dejar a nadie en el camino. 

Comentarios

También puedes leer

El valor de la amistad - Devocional cristiano

¿Cuánto valoramos las amistades? ¿podrías enumerar la cantidad de amigos que tienes? Cuando de relaciones en general se trata podríamos tener en mente muchos conocidos, pero si hablamos de relaciones genuinas, nuestro circulo comienza a achicarse. Y esto esta bien, porque nuestros confidentes, nuestros compañeros de luchas, siempre son pocos.  Podríamos tener miles de "amigos" en las redes sociales, pero ¿quiénes de todos ellos caminan a mi lado a pesar de las circunstancias difíciles o buenas? 

Versículo de aliento

El amor que restaura

1º Juan 2:7-11      Creo que todos, en alguna oportunidad, nos peleamos con una persona. Alguna diferencia con un compañero de estudio, un amigo del barrio, un familiar, etc. pudo haber provocado que se encienda nuestra ira y hayamos preferido alejarnos que perdonar. Claro que deberíamos diferenciar entre grandes o pequeñas peleas, pero ahora nos centraremos en aquellas que nos alejan, nos separan, nos hieren y que a pesar de saber que debemos perdonar y amar a nuestro prójimo nos resulta difícil hacerlo.      Las relaciones humanas nunca fueron fáciles, desde la caída del hombre en pecado podemos relatar miles de historias de divisiones, heridas y hasta muerte como consecuencia de alguna discusión. En esta oportunidad, Juan escribe a una iglesia que no era una excepción, había discusiones y divisiones entre hermanos.      Los creyentes de esta amada iglesias, al igual que nosotros, conocían muy bien un mandamiento antigu...