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Jesucristo, nuestro abogado - Reflexiones cristianas

Jesús es nuestro abogado

1º de Juan 2:1,2
     
Cuando mi hijo comenzó a caminar descubrió que podía arrojar sus juguetes por el balcón del departamento. Recuerdo una vez cuando lo estaba observando a la distancia; el tomo un juguete, yo lo llamé, el saco el juguete por el balcón y me miró, se rió y arrojo su juguete mientras yo le gritaba ¡NOOO!. Le di un par de chirlos en la mano, y le trate de explicar que eso no se hace por que podría lastimar a alguien abajo o por que simplemente pierde sus juguetes. Claro que tuve que darle un par de chirlos mas hasta que entendió que eso no debía hacer. Ahora ya no arroja sus juguetes por el balcón, pero cuando estamos ahí veo su rostro y es como si todavía estuviese latente su deseo de arrojar objetos, pero ya no lo hace. Le costo entender, hasta le dolió. El sabe que yo lo amo y que papa y mama le dicen "si" o "no" a determinadas cosas y va comprendiendo que no todo lo que desea lo debe hacer.

     En los versos que leímos, Juan se refiere a los creyentes como hijitos y no utiliza esta palabra por casualidad, sino por su tierno corazón y su amor por los hermanos. Así como un padre aconseja a sus hijos, con amor y verdad, él trata de enseñarnos con amor, firmeza y sinceridad. ...les escribo estas cosas para que no pequen... Esta era su intención; de esto se trata la vida cristiana, de vivir en santidad, de no pecar. Pero a la vez es sincero y afirma ...pero si alguno peca, tenemos ante el Padre a un intercesor, a Jesucristo...

     Creo que así como mi hijo aun tiene latente su deseo de arrojar objetos por el balcón, nosotros también tenemos latente un fuerte deseo por hacer lo malo. De hecho todos los días luchamos con el pecado. Si pecas recuerda: Jesucristo murió por ese pecado; ese pecado lo llevo a la cruz, tu pecado el mio y el de toda la humanidad. Y no solo pagó el precio de nuestros pecados sino que nos defiende cuando caemos, nos levanta y nos da nuevas oportunidades. 

     Recordemos en este día que Dios desea que abandonemos el pecado. Pero si pecas, regresa a él sin demorar pues te espera con los brazos abiertos para levantarte y animarte  a que vuelvas a luchar.

     ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡luchemos contra el pecado, caminemos en santidad!

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