Ir al contenido principal

Las bienaventuranzas - Un corazón limpio

Mateo 5:8
Bienaventurados los de limpio corazón
bienaventurados los de limpio corazón
Leo y leo este versículo y no dejo de sorprenderme. Este es una de tantas porciones de la Biblia en la que me imagino, si Jesús me enviara un Whatsapp con este versículo yo le respondería con una carita triste ¿por que? Porque al leerla no puedo evitar sentirme completamente al descubierto, todas las intenciones de mi corazón quedan expuestas. Me lleva a pensar en por que hago lo que hago, en las verdaderas intenciones de mi corazón, mis motivaciones mas profundas. Podría estar en la Iglesia alabando, o enseñando la biblia o ayudando a los necesitados... pero cuales fueron mis verdaderas motivaciones? nacieron de un corazón sincero y sin manchas?
    Recordemos que las bienaventuranzas no son enseñanzas aisladas o dichas al azar, Jesús tenía un objetivo, estaba formando el carácter de sus seguidores, de nosotros. Meditamos anteriormente en nuestra profunda necesidad de Jesús, sin el nada somos; lloraremos de dolor por el pecado, abandonaremos el egoísmo pues será transformado por la humildad y nos llevará a ver mas allá de nuestras vidas anhelando su justicia y misericordia. Pues bien, Jesús no anda con vueltas y desnuda las motivaciones mas profundas de nuestro corazón, lo que nos lleva a pensar nuevamente en nuestra profunda necesidad de Dios. Todos los días, cada momento, en cada acción, ¿es Dios quien está presente? o mi egoísmo. Seguir a Jesús demanda un carácter sin manchas, sin dobles intenciones, no momentáneo o circunstancial, mas bien constante y permanente. Por ello creo que no debe haber un día que nos alejemos de él, nuestra necesidad de Dios es profunda y permanente y solo el puede limpiarnos y darnos la victoria diaria frente al pecado.
¿estás sirviendo a Dios? ¿cual fue tu buena acción del día? ¿estás leyendo su Palabra? ok! pero creo que la pregunta más difícil de responder es ¿cuáles fueron tus intenciones? al realizar todo aquello que agrada a Dios, cual fue tu verdadera motivación? 
COMENTA, COMPARTE
GRACIAS

Comentarios

También puedes leer

Jesús mi razón de vivir - Devocional cristiano

Colosenses 3:1-4      En una sociedad tan consumista en la que vivimos, parece casi imposible dejar de pensar en lo que nos falta, o deseamos obtener.  Todos los días nos enfrentamos a situaciones que nos llevan a pensar en función de necesidades, por ejemplo: que vamos a comer; como nos vamos a vestir; cuando podremos comprar el auto o la casa; o cuando nos aumentarán el sueldo; etc.  ¿Cuánto tiempo ocupan estos tipos de pensamientos en mi mente? ¿dónde están enfocados mis pensamientos? Creo que es inevitable ver cómo mis fuerzas, y emociones se dirigen hacia donde está enfocado mis deseos.      ¿Qué principio y consejo encontramos en los versículos que leímos? Primero que tenemos una vida nueva, y esta vida proviene de Cristo, si mi vida proviene de él ¿por qué no concentrar mi atención en él? Si Jesús me da vida, ¿acaso no sabrá lo que es importante para mi vida? ¡Claro que sí!      ¿Qué puedes hace...

El amor que restaura

1º Juan 2:7-11      Creo que todos, en alguna oportunidad, nos peleamos con una persona. Alguna diferencia con un compañero de estudio, un amigo del barrio, un familiar, etc. pudo haber provocado que se encienda nuestra ira y hayamos preferido alejarnos que perdonar. Claro que deberíamos diferenciar entre grandes o pequeñas peleas, pero ahora nos centraremos en aquellas que nos alejan, nos separan, nos hieren y que a pesar de saber que debemos perdonar y amar a nuestro prójimo nos resulta difícil hacerlo.      Las relaciones humanas nunca fueron fáciles, desde la caída del hombre en pecado podemos relatar miles de historias de divisiones, heridas y hasta muerte como consecuencia de alguna discusión. En esta oportunidad, Juan escribe a una iglesia que no era una excepción, había discusiones y divisiones entre hermanos.      Los creyentes de esta amada iglesias, al igual que nosotros, conocían muy bien un mandamiento antigu...

Versículo para memorizar