Ir al contenido principal

Una fe zombi - Meditación Cristiana

Santiago 2:14-26

Dice Santiago: la fe sin obras es muerta

¿Viste una película de zombis? a veces veo a mi fe como un zombi, creo que está viva pero hace tiempo que murió... 

Otras veces trato de imaginarme en distintas situaciones, tanto en historias bíblicas como en situaciones cotidianas y analizo ¿cómo actuaría mi fe?

¿Cómo hubiese reaccionado en lugar de Abraham? o ¿Cómo reaccionaría frente a alguna necesidad extrema? o ¿pasando alguna prueba difícil? 

Pero mas allá de la imaginación y analizando situaciones cotidianas. Santiago nos  muestra una realidad. Si alguien pasa por necesidad, de que sirve decirles ¡Dios te bendiga! pero no hago nada por ayudarlo ¿dónde está mi fe?

Podemos tropezarnos con personas que necesitan de nuestra fe en acción, en la calle, el hogar, la iglesia, etc. ¿Puedes verlos? 
"Pues, como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta." (Verso 26)
¡Pongamos nuestra fe a trabajar!

Comentarios

También puedes leer

Jesús mi razón de vivir - Devocional cristiano

Colosenses 3:1-4      En una sociedad tan consumista en la que vivimos, parece casi imposible dejar de pensar en lo que nos falta, o deseamos obtener.  Todos los días nos enfrentamos a situaciones que nos llevan a pensar en función de necesidades, por ejemplo: que vamos a comer; como nos vamos a vestir; cuando podremos comprar el auto o la casa; o cuando nos aumentarán el sueldo; etc.  ¿Cuánto tiempo ocupan estos tipos de pensamientos en mi mente? ¿dónde están enfocados mis pensamientos? Creo que es inevitable ver cómo mis fuerzas, y emociones se dirigen hacia donde está enfocado mis deseos.      ¿Qué principio y consejo encontramos en los versículos que leímos? Primero que tenemos una vida nueva, y esta vida proviene de Cristo, si mi vida proviene de él ¿por qué no concentrar mi atención en él? Si Jesús me da vida, ¿acaso no sabrá lo que es importante para mi vida? ¡Claro que sí!      ¿Qué puedes hace...

El amor que restaura

1º Juan 2:7-11      Creo que todos, en alguna oportunidad, nos peleamos con una persona. Alguna diferencia con un compañero de estudio, un amigo del barrio, un familiar, etc. pudo haber provocado que se encienda nuestra ira y hayamos preferido alejarnos que perdonar. Claro que deberíamos diferenciar entre grandes o pequeñas peleas, pero ahora nos centraremos en aquellas que nos alejan, nos separan, nos hieren y que a pesar de saber que debemos perdonar y amar a nuestro prójimo nos resulta difícil hacerlo.      Las relaciones humanas nunca fueron fáciles, desde la caída del hombre en pecado podemos relatar miles de historias de divisiones, heridas y hasta muerte como consecuencia de alguna discusión. En esta oportunidad, Juan escribe a una iglesia que no era una excepción, había discusiones y divisiones entre hermanos.      Los creyentes de esta amada iglesias, al igual que nosotros, conocían muy bien un mandamiento antigu...

Versículo para memorizar