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Las bienaventuranzas - Sufrir por Cristo

Mateo 10:11-12
Sufrir por Cristo
¿Te cuesta compartir de Jesús? ¿Cómo te tratan quienes conocen de tu fe en Jesús? ¿Tu familia es cristiana como vos? ¿Te es fácil la vida cristiana en el ambiente que frecuentas a diario? en tu casa, el colegio o la facultad, en el trabajo.
Seguro que alguna vez escuchaste la historia de los primeros cristianos, podrás leer en Hechos de los Apóstoles cómo el cristianismo fue extendiéndose por todo el mundo conocido en aquel entonces y del precio que llegaron a pagar los discípulos por compartir su fe y negarse a cambiar sus creencias. En aquel entonces, los primeros seguidores de Jesús tuvieron que enfrentar verdaderos problemas con la "justicia", ya que nunca faltaron aquellos religiosos que incitaban a las autoridades a que exterminen a los cristianos, inventando historias en su contra. Ya sabrás que miles murieron torturados de la peor manera, ¿por que? porque decidieron mantenerse firmes en su fe, prefirieron entregar sus vidas y no negar a Jesús, y lo mas impactante es descubrir que ellos se sentían profundamente agradecidos a Dios por haberlos considerados dignos de sufrir por causa de su nombre. Desde el tiempo de las primeras Iglesias hasta la actualidad podremos encontrar infinidades de ejemplos de Cristianos que sufrieron la muerte por causa de Jesús. Sus vidas fueron el cimiento para nuestro actual andar diario. Podemos compartir libremente de Jesús, pero esa libertad tuvo un precio y fue la vida de cristianos que se mantuvieron firmes en su fe.
Hoy en día no te asesinarán por compartir de Jesús, salvo aquellos lugares dominados por alguna religión. Pero seguro que se habrán burlado de ti, o menospreciado, discriminado, y quizás alguno habrá sufrido agresiones físicas por su fe, si quieres puedes contar tu experiencia. Por ello quiero decirte que eres bienaventurado, pues estás sufriendo por causa de Jesús, te animo a que te mantengas firme, pues tu estás allanando el camino para los que vienen después de ti. Eres bienaventurado, dichoso porque éstas son oportunidades de demostrar tu compromiso con Jesús. Eres doblemente dichoso porque él te considera digno de sufrir por su causa.

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