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La sal de la tierra - El Sermón del Monte

Mateo 5:13
Somos la sal de la tierraContinuamos con el Sermón del Monte, te animo a que puedas leer los anteriores devocionales si aun no lo hiciste, puedes encontrar todas las publicaciones basadas en el Sermón del Monte en la sección TEMAS.

En cada país encontramos expresiones comunes al lenguaje popular, como "buena onda" o "chevere", infinidad de palabras o frases que fueron apareciendo e incorporándose al lenguaje cotidiano de cada cultura, de tal manera que aunque en América Latina tenemos el mismo idioma, seguro necesitaremos aprender nuevas palabras o frases para comunicarnos mejor o "no meter la pata" cuando usemos una palabra con otro significado para la otra persona. 
En este sentido en los tiempos de Jesús también había palabra y frases populares. Como ésta que usaban los romanos "Nada es más útil que el sol y la sal", como verás esta expresión tenía un gran significado para la gente de esa época, pero para nosotros quizás sea mas impactante decir por ejemplo "Nada es más útil que el celular e internet".

Cuando Jesús expreso "ustedes son la sal de la tierra", sus discípulas entendían muy bien lo que él les quería enseñar. La sal en aquellos tiempos era muy valorada, porque se la usaba para preservar la carne, con ella evitaban que se pudra, también se la asociaba a la pureza, y desde luego para dar sabor a las comidas. 

Jesús estaba desafiando a sus seguidores, les estaba enseñando su misión y desde luego que a nosotros también. Somos la sal de la tierra, no somos el problema, somos la solución. Dios nos envía a sembrar la semilla de la vida, a contarles a todos la historia de la cruz, a transformar un ambiente de podredumbre en vida. Tu eres la solución para tu país, tu comunidad, para tu familia.

Por último, que difícil me resulta entender las consecuencias negativas de no cumplir con nuestra misión, las consecuencias de ir en contra de nuestra naturaleza como hijos de Dios, como sal de la tierra. Jesús dice, si la sal pierde utilidad solo sirve para tirarla. Como dije en publicaciones anteriores, el Señor no andaba con vueltas, sus enseñanzas llegan hasta lo más profundo de nuestro corazón y nos muestra todo aquello que debemos cambiar. No podemos hacer oídos sordos a su misión y sus consecuencias. 

Estamos destinados a ser la sal de la tierra, a llevar vida, pureza y gozo a nuestra comunidad, es nuestra responsabilidad y si no lo hacemos vamos por mal camino. ¡Levantémonos! busquemos al Señor, que nos examine y transforme, y nos pongamos manos a la obra.

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