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El vivir es Cristo - Devocional cristiano

Filipenses 1:20-24

¿Cuál es tu más ferviente deseo? ¿Qué es lo que quieres obtener en esta vida?
Como podemos ver, Pablo no podía apartar de su mente a Jesús, él pensaba en Jesús, vivía para Jesús, caminaba con Jesús y anhelaba darlo a conocer.

Creo que podría decir que no llego ni a una pizca del nivel de deseo del Apóstol.
Los afanes de esta vida me llevan a perder el enfoque de lo verdaderamente importante. Los placeres momentáneos del pecado están constantemente llamando nuestra atención, seduciendonos, distrayéndonos. Y en muchas ocasiones nos deslizamos. Pero por la maravillosa obra de la Cruz fuimos redimidos (Ro 6:23) y Jesús es nuestro salvador y amigo (Jn 15:15). Y juntos caminamos para crecer a un mejor nivel de relación.

Pablo tenia en claro que su situación en la cárcel tenia dos posibles finales, su liberación, o su muerte y sea uno u otro final su más ferviente deseo era que Cristo sea exaltado (verso 20). De esta manera estaba enseñando a los filipenses, y a nosotros, la razón de ser del cristiano. Verso 21 "Porque para mi el vivir es Cristo y el morir es ganancia."

Como dije anteriormente, muchas veces me veo reflejado mas en la actitud que tuvo Juan Marcos en su primer viaje misionero con Pablo y Bernabe. Cuando experimentó los sufrimientos y obstáculos en la obra misionera prefirió regresar a casa. Y creo que también refleja nuestro proceso en la vida cristiana. Porque luego Bernabe, así como Jesús nos da nuevas oportunidades, le quiere dar una nueva oportunidad. Viaja solo con él porque Pablo no lo quería llevar, pero luego más adelante vemos que Pablo reconoció el proceso en la vida de Marcos y lo hace llamar porque le era de mucha utilidad en la obra (2 Tim. 4:11)

Esta es nuestra razón de vivir, Cristo. Vivir por y para Él, en Gálatas 2:20 Pablo dice
"He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí."

Caminar con Jesús, conocerlo y darlo a conocer es nuestro mayo privilegio. Todos los días tenemos obstáculos, problemas y afanes que nos distraen. Pero también todos los días es una nueva oportunidad de conocerlo más y de crucificar a nuestro viejo hombre.
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