Ir al contenido principal

Dios me adoptó como su hijo - Meditaciones diarias

Gálatas 4:1-7 
    Cuando veo a un niño me sorprende la capacidad de imaginación que poseen, cuando juegan pareciera ser que es tan fuerte lo que se imaginan que podrían llegar a tocarlo o verlo. De hecho creo que todos en nuestra infancia nos imaginamos que podíamos volar o saltar muy alto o desaparecer. La capacidad de imaginación es propia del niño, nadie le enseña a imaginar. Pero que sucede cuando se imagina que está escalando una montaña, y que al llegar a la cima quiere tirarse con un paracaídas, pero la montaña es la mesa y el paracaídas es una bolsa plástica. Si salta puede llegar a lastimarse, por eso el adulto lo baja de la mesa y le dice que es peligroso y que puede lastimarse. En definitiva, el pequeño no puede hacer todo lo que el quiere, necesita la guía y corrección de un adulto. En la porción que leímos hoy, Pablo compara nuestra antigua manera de vivir con la de un menor, quien esta sujeto a sus tutores y que a pesar de ser dueño no puede hacer todo lo que el quiere. Así fue nuestra experiencia con el pecado. Como un niño queríamos hacer todo lo que deseabamos, pero para nuestra protección necesitabamos la guía de alguien que nos enseñe qué estaba mal o qué era peligroso, y esa persona era la ley. Entonces la ley solo nos revela nuestra condición; nos señala nuestros pecados; nuestra incapacidad de ser libres por nuestros medios. Pero llegado el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo "... a fin de que fuéramos adoptados como hijos." (verso 5) "...y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero." (verso 7) 
     Notemos lo que dice el verso 4, "...cuando se cumplió el plazo", lo que quiere decir que en algún punto de la eternidad Dios pensó en nosotros y planeó la intervención de su Hijo en la historia de la humanidad, para salvarnos de una condenación y para adoptarnos como hijos. Dios pensó en mi y en ti, y elaboró todo un plan para que hoy podamos disfrutar de una relación de padre a hijo con él.

Comentarios

También puedes leer

Jesús mi razón de vivir - Devocional cristiano

Colosenses 3:1-4      En una sociedad tan consumista en la que vivimos, parece casi imposible dejar de pensar en lo que nos falta, o deseamos obtener.  Todos los días nos enfrentamos a situaciones que nos llevan a pensar en función de necesidades, por ejemplo: que vamos a comer; como nos vamos a vestir; cuando podremos comprar el auto o la casa; o cuando nos aumentarán el sueldo; etc.  ¿Cuánto tiempo ocupan estos tipos de pensamientos en mi mente? ¿dónde están enfocados mis pensamientos? Creo que es inevitable ver cómo mis fuerzas, y emociones se dirigen hacia donde está enfocado mis deseos.      ¿Qué principio y consejo encontramos en los versículos que leímos? Primero que tenemos una vida nueva, y esta vida proviene de Cristo, si mi vida proviene de él ¿por qué no concentrar mi atención en él? Si Jesús me da vida, ¿acaso no sabrá lo que es importante para mi vida? ¡Claro que sí!      ¿Qué puedes hace...

El amor que restaura

1º Juan 2:7-11      Creo que todos, en alguna oportunidad, nos peleamos con una persona. Alguna diferencia con un compañero de estudio, un amigo del barrio, un familiar, etc. pudo haber provocado que se encienda nuestra ira y hayamos preferido alejarnos que perdonar. Claro que deberíamos diferenciar entre grandes o pequeñas peleas, pero ahora nos centraremos en aquellas que nos alejan, nos separan, nos hieren y que a pesar de saber que debemos perdonar y amar a nuestro prójimo nos resulta difícil hacerlo.      Las relaciones humanas nunca fueron fáciles, desde la caída del hombre en pecado podemos relatar miles de historias de divisiones, heridas y hasta muerte como consecuencia de alguna discusión. En esta oportunidad, Juan escribe a una iglesia que no era una excepción, había discusiones y divisiones entre hermanos.      Los creyentes de esta amada iglesias, al igual que nosotros, conocían muy bien un mandamiento antigu...

Versículo para memorizar