Ir al contenido principal

La familia que Dios quiere - Meditaciones cristianas

1º Juan 3:9
     ¿Escuchaste la frese "cada familia es un mundo"? se la utiliza para hacer referencia a las características particulares y únicas de cada familia, así podemos encontrar que los hijos se parecen físicamente a sus padres, o tienen una forma muy particular de comunicarse, y hasta por supuesto resuelven sus conflictos de determinada manera. Esta tendencia en algunas familias es muy notable, de tal forma que ante distintas situaciones podríamos deducir como reaccionarían.
     Como hijos de Dios, conocemos que formamos parte de la familia de Dios (Ef 2:19) y él es nuestro Padre, y como toda familia también tenemos características muy particulares y únicas. Así podemos encontrar a un Apóstol Pablo describiendo la conducta que debe tener un hijo de Dios; nos enseña como debemos relacionarnos como hermanos, y nos anima a parecernos cada día mas a nuestro hermano mayor, Jesús. 

El Apóstol Juan también nos describe características de la familia del reino, como la que acabamos de leer.
Los que han nacido en la familia de Dios no se caracterizan por practicar el pecado, porque la vida de Dios está en ellos. Así que no pueden seguir pecando, porque son hijos de Dios.  (verso 9)
     Cuando no conocíamos a Dios, nos comportábamos como hijos de este mundo, nuestra vida se caracterizaba por la oscuridad, nuestra conducta era pecaminosa y esto nos parecía lo normal. Cuando entregamos nuestra vida a Jesús todos nuestros pecados fueron perdonados y fuimos adoptados en la familia de Dios. 

En el verso que leímos tenemos una característica clave, si soy hijo de Dios no puedo practicar el pecado, no puedo seguir pecando como en mi antigua vida, pues ahora la vida de Dios está en mi.
     Esta es una maravillosa noticia, ya que cuando te enfrentes al pecado cada día, recuerda que Jesús quitó el pecado de tu vida, él pagó el precio de tu libertad, y la oscuridad ya no tiene poder sobre ti, pues la vida de Dios se derramó en tu interior, y aunque peques su Espíritu te alienta siempre a volver a él.

     Si invitaste a Jesús a tu vida, reconociendo que él murió en la cruz por tus pecados, entonces hoy y por los siglos seguirás siendo un hijo de Dios. ¿Cómo te comportarás frente a la tentación? ¿cómo puedes vivir esas características únicas de un hijo de Dios en este día?

Comentarios

Publicar un comentario

También puedes leer

Jesús mi razón de vivir - Devocional cristiano

Colosenses 3:1-4      En una sociedad tan consumista en la que vivimos, parece casi imposible dejar de pensar en lo que nos falta, o deseamos obtener.  Todos los días nos enfrentamos a situaciones que nos llevan a pensar en función de necesidades, por ejemplo: que vamos a comer; como nos vamos a vestir; cuando podremos comprar el auto o la casa; o cuando nos aumentarán el sueldo; etc.  ¿Cuánto tiempo ocupan estos tipos de pensamientos en mi mente? ¿dónde están enfocados mis pensamientos? Creo que es inevitable ver cómo mis fuerzas, y emociones se dirigen hacia donde está enfocado mis deseos.      ¿Qué principio y consejo encontramos en los versículos que leímos? Primero que tenemos una vida nueva, y esta vida proviene de Cristo, si mi vida proviene de él ¿por qué no concentrar mi atención en él? Si Jesús me da vida, ¿acaso no sabrá lo que es importante para mi vida? ¡Claro que sí!      ¿Qué puedes hace...

El amor que restaura

1º Juan 2:7-11      Creo que todos, en alguna oportunidad, nos peleamos con una persona. Alguna diferencia con un compañero de estudio, un amigo del barrio, un familiar, etc. pudo haber provocado que se encienda nuestra ira y hayamos preferido alejarnos que perdonar. Claro que deberíamos diferenciar entre grandes o pequeñas peleas, pero ahora nos centraremos en aquellas que nos alejan, nos separan, nos hieren y que a pesar de saber que debemos perdonar y amar a nuestro prójimo nos resulta difícil hacerlo.      Las relaciones humanas nunca fueron fáciles, desde la caída del hombre en pecado podemos relatar miles de historias de divisiones, heridas y hasta muerte como consecuencia de alguna discusión. En esta oportunidad, Juan escribe a una iglesia que no era una excepción, había discusiones y divisiones entre hermanos.      Los creyentes de esta amada iglesias, al igual que nosotros, conocían muy bien un mandamiento antigu...

Versículo para memorizar